Tiempo para reflexionar

En un grupo, los dramas interminables nublan la conciencia. El exceso de ruido abruma los sentidos. La continua información oscurece la genuina lucidez interior.
No sustituyas el aprendizaje por el sensacionalismo.
Concédete tiempo para reflexionar en silencio. Vuélvete a tu interior y dirige
lo que ha sucedido. Permite que los sentidos descansen y se aquieten.
Enseña a la gente a desprenderse de su superficial parloteo mental y de sus obsesiones. Enseña a la gente a prestar atención a las reacciones de todo el cuerpo ante una situación determinada.
Cuando los miembros del grupo se dan tiempo para reflexionar, pueden ver
con mayor claridad lo esencial de sí mismos y de los demás.​

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