Limpieza nasal

jala neti

 

“La limpieza nasal yóguica (Jala Neti) es una de las técnicas purificatorias conocidas desde hace milenios y se utiliza para limpiar las cavidades nasales. Es una técnica muy sencilla, práctica, segura y de gran utilidad para el occidental, ya que permite incrementar la capacidad respiratoria (cantidad y calidad), ayudar a prevenir y mejorar muchos tipos de desórdenes como alergias, congestión nasal, resfriados, asma, sinusitis, bloqueos nasales crónicos, respiración por la boca, limpiar el smog acumulado y en definitiva sentir el aire fresco y puro conectándose con la respiración e incrementando la energía vital de todo el organismo.”

“Además son conocidos los efectos de la práctica de Jala Neti en cuanto al alivio de tensiones mentales y dolores de cabeza. Una práctica regular de Jala Neti ayuda a equilibrar las condiciones de temperatura y humedad que la nariz necesita para funcionar adecuadamente. Según el Yoga se agregan a estos beneficios físicos, otros del tipo energético ayudando a equilibrar las energías del cuerpo (prana) y equilibrando la mente.

En un principio la técnica puede parecer al oyente que nunca la ha practicado un poco antinatural o generar rechazo, pero no es menos natural que el cepillado de los dientes cada día. Estas personas se sorprenden cuando venciendo la primer impresión, con la instrucción de una persona cualificada en la técnica, la experimentan sintiendo el bienestar y comodidad de la misma, y al comprobar lo bueno de la técnica en el cuidado y mantenimiento de la salud general del organismo.

La consecución de la técnica involucra un recipiente (lota) especialmente diseñado lleno de agua tibia y levemente salada. Esta técnica se puede realizar de forma diaria como parte integral de la disciplina yóguica y con su práctica se obtienen beneficios para el cuidado de la salud y el bienestar psíquico.”

LIMPIEZA:

Utilizar ½ litro de agua mineral (no clorada) embotellada o de manantial.

Mezclar con una cucharadita de café rasa de sal (preferentemente marina y fina, aunque también es válida la sal común de mesa); la proporción de sal en agua es similar a la existente en el agua de mar. Y añadir bicarbonato para hacer un suero similar al del cuerpo humano (como una uña del dedo pequeño, una pizca).

Calentar el agua con la sal en un cazo mientras se revuelve para su disolución; prácticamente, cuando se diluya toda la sal, el agua habrá alcanzado su temperatura ideal: tibia, misma temperatura que el cuerpo (36-37º).

Situados encima de un lavabo, se llena la lota y se introduce su cánula en uno de los orificios nasales de tal forma que tapone completamente el orificio.

Se inclina un poco el cuerpo hacia delante y se gira la cabeza lateralmente hacia el lado opuesto por donde se ha introducido la cánula, de tal forma que la nariz queda a la misma altura que la barbilla y la cabeza ladeada (cuidado con mirarse en el espejo e inclinar la cabeza hacia atrás, que nos conocemos…).

Manteniendo la boca abierta durante todo el proceso y respirando por ella, el agua comenzará a fluir de forma natural desde una fosa nasal para salir al exterior por la otra. Dejar correr el agua un ratito y sonarse, primero una fosa y luego la otra. Cambiar de fosa varias veces, sonándose bien, hasta que el agua corra libremente.

Si la posición de la cabeza no es correcta, el agua puede desviarse interiormente hacia la boca (se siente el agua salada); en este caso no hay que tragar el agua, sino echarlo por la boca hacia el exterior y corregir ligeramente la inclinación de la cabeza para que el fluido sea correcto.

En caso de que una (o las dos) fosas nasales se hayen taponadas con mucosidad y el agua no fluya:

Se mantiene la misma técnica dejando que el agua tibia entre en contacto con la mucosidad (aunque no fluya hacia la otra fosa nasal).

Se mantiene el contacto del agua con la mucosidad entre 15 y 30 segundos.

Sonar la nariz con suavidad y repetir este proceso varias veces hasta destaponar.

Es aconsejable limpiar también el pasaje entre la nariz y la garganta. Para ello se introduce la cánula en una fosa nasal y se inclina la cabeza hacia atrás. Se deja correr el agua hasta notar que llega a la garganta, entonces escupirla. Y lo mismo por la otra fosa.

SECADO:

Después de terminar con el paso del agua, es muy importante secar bien las fosas nasales. Sonarse bien por cada fosa alternativamente y terminar expulsando el aire fuerte por las dos al mismo tiempo encogiendo la nariz (como fruncir en ceño) varias veces hasta notar que no sale agua. Secar los últimos restos de agua con papel.

Hay un tipo de respiración llamado kapalabhati que completa muy bien este proceso y también ayudará a mejorar la respiración y curar los catarros.

RECOMENDACIÓN:

Se puede efectuar esta limpieza una vez al día, preferentemente antes de desayunar o de cenar, o varias veces si hay congestión nasal.”

Si se nota que después de practicar esto se genera más mucosidad, es por una limpieza natural que genera el organismo como “desintoxicación”. Si se continúa con la práctica esto deja de suceder y se notará una amplitud respiratoria increíble. Vale la pena probarlo.

En Ayurveda a los lavados nasales se les denomina Jala Neti, y se refiere a la utilización del agua para hacer una buena limpieza de las fosas nasales.

En general se puede hacer con algún recipiente parecido a una tetera y hay un recipiente específico para ello llamado lota.

Aunque al describirlo pueda parecer complicado, si lo haces verás que es rápido, sencillo, cómodo y muy efectivo, de manera que vale la pena introducir esta técnica en nuestro aseo diario, por la mañana al comenzar este aseo y es una práctica totalmente adecuada, buena, efectiva, de efectos maravillosos, para tener una buena higiene nasal, para respirar mejor, para prevenir molestias nasales y dificultad en la respiración (lo cual es importantísimo para el equilibrio completo de la persona debido a la gran relación que tiene la respiración por las dos fosas nasales, Ida y Pingala, y el equilibrio de nuestro sistema nervioso simpático y parasimpático), para prevenir enfermedades y afecciones respiratorias. En fin una práctica de cuidado ayurvédico excelente para mantener salud y equilibrio psico-fisio-energético (y no me paso ni un pelo al decirlo así).

Te animo a que pruebes a hacerlo y que te aficiones a esto y si tienes alguna dificultad o algo de lo que te he comentado más arriba no está suficientemente claro, no dudes en decírmelo o preguntarme, te responderé encantada.

Anatomía nasal

Es muy importante conocer nuestro cuerpo para poder mejorar su rendimiento o para curar algún problema.

Son muy frecuentes los problemas respiratorios, por eso hemos hecho una composición de escritos e imágenes para ayudarte a comprender y a tratar desequilibrios de la parte alta del aparato respiratorio.

La nariz, su mucosa y sus cornetes

Dr. Salvador Vera Luna

Cuando hablamos del apéndice nasal, frecuentemente lo mencionamos en plural: decimos narices. Términos como: “Límpiate, suénate o no te piques las narices”, son usados regularmente, sobre todo al dirigirnos a nuestros hijos o como los maestros dicen a sus alumnos. Sucede que verdaderamente tenemos en la parte media de la cara, un órgano respiratorio nasal dividido en dos compartimientos. Por eso se reconoce en plural. Son dos narinas, cámaras nasales o narices que se encuentran unidas pero divididas en su parte media por el tabique nasal. Imaginemos a la nariz como una pera. Su base es el piso y su vértice se encuentra en medio de los ojos. La nariz está formada por huesos, cartílagos duros como la parte anterior del tabique nasal, que se llama cartílago cuadrangular y cartílagos blandos, como los de las alas o fosas nasales que al juntarse forman la punta nasal. Todas estas estructuras, sus músculos y el tejido celular subcutáneo, se encuentran cubiertos externamente por piel. Sin embargo, la cubierta interna de la nariz sufre transición a mucosa. Según el carácter de la mucosa que recubre el interior de las fosas nasales, se divide generalmente en tres áreas: la región vestibular, la región respiratoria y la región olfatoria. En cuanto a sus dimensiones, debemos mencionar que a lo largo, midiéndola desde la punta hasta su pared posterior, formada por la parte alta de la faringe, la nariz alcanza unos 7 cm., más o menos los mismos de su altura. En las partes laterales de cada cámara nasal, se encuentran los cornetes. Su número por lo general es de tres (como si fueran tres dedos atravesados). Y ayudan a realizar las principales funciones de la nariz: humectar, calentar, limpiar y dirigir el aire que respiramos hacia el interior de los pulmones. Los cornetes son estructuras formadas por hueso esponjoso y su cubierta es una delgada y delicada mucosa nasal. Su irrigación sanguínea es rica y abundante. Por cierto, similar a la inervación, haciéndolos muy sensibles a cambios de temperatura, lo que facilita su trabajo. Se les reconoce como cornete inferior, medio y superior. Debajo de cada uno, como arropándolo o protegiéndolos, están los meatos del mismo nombre, que son las vías de comunicación de la nariz con sus senos paranasales. Y lo mismo sirven como puertas de salida del moco que exudan los senos como también de entrada y salida al aire. Recordemos que la nariz en su parte interna, tiene a su alrededor una serie de cavidades conocidas como senos que también colaboran para los efectos de su trabajo respecto al aire y al moco. Los senos paranasales son más fácilmente identificados si tomamos a los ojos o a las cavidades orbitarias como punto de referencia. Arriba de los ojos están los senos frontales, en medio los etmoidales, atrás los esfenoidales y abajo los maxilares. Por eso cuando se infectan los senos, los médicos utilizamos el término de sinusitis, que según la parte afectada, ésta podrá ser maxilar, etmoidal, esfenoidal ó frontal. Puede haber combinaciones diversas (P.Ej.: sinusitis etmoidomaxilar) o pansinusitis, si la infección es generalizada. La mucosa de los cornetes secreta o produce moco, al igual que el resto de las estructuras cubiertas por ella en la nariz. El moco es un elemento vital para este órgano respiratorio. Se dice que un adulto normal de 70 Kg. llega a producir aprox. unos 750 C.C. de moco en el transcurso de 24 horas. Casi un litro que en forma imperceptible pasa al tubo digestivo. Lo normal es que con el movimiento ciliar, producido por el epitelio cilíndrico vibrátil de la mucosa, el moco vaya desplazándose lentamente hacia el estómago, cumpliendo así con su ciclo de trabajo. Podemos imaginar este fenómeno comparándolo con un sembradío de trigo movido por el viento en un campo. En el caso de la mucosa nasal, el movimiento ciliar se hace de forma muy lenta hacia adelante y más rápida hacia atrás. El moco, que humecta y mejora la temperatura del aire que respiramos, cumple también otras funciones de protección para nuestro organismo. Funciones que se catalogan como físicas y químicas. De las últimas, destaca la que realiza la mucina, poderosa enzima componente del moco que destruye bacterias y otras sustancias extrañas que impregnan el aire que respiramos. Pero el moco también cumple funciones de protección al organismo conocidas como de tipo físicas o mecánicas. Por su carácter viscoso, el moco nasal es capaz de atrapar partículas un poco mayores que se adhieren al mismo, para inmovilizarlas y evitar que ingresen al árbol respiratorio. Estas partículas pasan luego al interior del estómago donde serán finalmente destruidas, fagocitadas o excretadas. En aquellos casos de patología, tanto las características normales de la mucosa como desde luego, el propio moco, sufrirán variantes acordes a la enfermedad. La coloración, aspecto y tamaño de la mucosa son siempre evaluadas por el especialista al revisar la nariz. Por cierto, alguien poco familiarizado con la anatomía nasal, fácilmente podrá diagnosticar que un paciente tiene tumores o pólipos nasales, cuando lo que realmente está viendo es la cabeza normal del cornete inferior. Por su parte, el moco es también un reflejo natural de respuesta a una enfermedad determinada y sufrirá cambios de acuerdo al padecimiento que se trate. ESQUEMA nariz Corte frontal de las fosas nasales 1. Cornete medio 2. Cornete inferior 3. Tabique nasal 4. Orbita 5. Seno maxilar 6. Maxilar superior 7. Bóveda palatina

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ANATOMÍA NASAL La pirámide nasal o nariz está conformada por dos paredes laterales que se proyectan desde la cara y que se unen anteriormente en el dorso de la nariz. Hacia cefálico el dorso se continúa con la raíz de la nariz y la frente, mientras que hacia caudal termina en el ápice. Las paredes laterales de la nariz están formadas por el hueso nasal y el proceso nasal del hueso maxilar superiormente, y por cartílago y tejido fibroadiposo inferiormente. Inferiormente y entre las paredes divergentes de la nariz, se encuentran dos orificios o narinas, separados en la línea media por cartílago septal. La parte ósea que forma la parte superior de la nariz puede ser fracturada en forma directa (fractura de los huesos propios) o a través de injurias en la parte central de la cara. La parte cartilaginosa que se ubica en posición inferior es de menor riesgo frente a traumas cerrados por su estructura elástica, pero está en riesgo frente a laceraciones y heridas a bala. La posición, forma y propiedades del hueso y cartílago de la nariz determinan considerablemente la forma y armonía de la cara y de la función de la cavidad nasal. La irrigación de la nariz externa está dada por:

  1. arteria facial y ramas
  2. arteria nasal dorsal que se origina de la arteria oftálmica

Es clínicamente importante el conocer la vena angular, ya que se puede producir una tromboflebitis secundaria a un furúnculo del labio superior o de la nariz, pudiendo expandirse a través de la vena oftálmica al seno cavernoso provocando una trombosis de éste. Su inervación sensorial es de la I y II rama del trigémino y la inervación motora de los músculos por el nervio facial.  

Cavidad Nasal

El interior de la nariz puede ser dividida por el septum nasal en dos cavidades, que se extienden desde las narinas anteriormente, hasta las coanas posteriormente, continuándose desde allí con la nasofaringe. Usualmente ambas cavidades son de diferente tamaño. Cada lado a su vez puede ser dividido en el vestíbulo nasal y la cavidad nasal propiamente tal. El vestíbulo nasal es la porción más anterior, limitada lateralmente por el ala de la nariz y medialmente por la porción más anterior del septum. El vestíbulo está recubierto por epidermis que contiene pelos (vibrisas) y glándulas sebáceas. Este último es el único sitio posible de origen de los furúnculos nasales. La pared medial del vestíbulo nasal encierra el soporte de la estructura de la parte anterior del septum cartilaginoso y tejido conectivo del septum, llamada columela. El techo del vestíbulo esta formado por cartilago alar, ya que su crura medial se extiende en la columela y su parte lateral da soporte a la pared externa del vestíbulo. Así los cartílagos alares determinan la forma de la punta nasal y el grado de apertura de ella. Es por esto que esta área es un parte importante en la rinoplastía. La cavidad nasal propiamente tal posee paredes laterales, mediales, techo y piso. La pared medial, formada por el septum, es vertical, mientras que la pared lateral se inclina hacia medial superiormente. De este modo, el piso de la cavidad nasal es más ancho que el techo. El techo posee las porciones frontonasal anterior, central (formada por la placa cribiforme del hueso etmoides) y esfenoidal posterior. Las células nerviosas del epitelio olfatorio se encuentran en la mucosa del techo de la cavidad nasal, el cornete superior y la porción más superior del septum. Desde allí las fibras nerviosas pasan a través de la placa cribiforme al bulbo olfatorio. El resto de la mucosa constituye la porción respiratoria de la mucosa nasal. Ésta se adhiere firmemente al periostio y pericondrio subyacente, y posee una rica irrigación y anastomosis arterio-venosas, especialmente en el cornete inferior, lo que permite un rápido entibiamiento y humidificación del aire inspirado (ya que el aire inspirado viaja mayoritariamente por el meato inferior).

descripcion nariz

Figura 6.1: Esquema pared lateral nariz

El piso de la cavidad nasal está formado, desde anterior a posterior, por el proceso palatino del hueso maxilar, la porción horizontal del hueso palatino y el paladar blando. La pared medial está constituída por el septum o tabique nasal, cuya porción anterior es cartilaginosa y la posterior es ósea. El septum puede presentar desviaciones o también espolones. La pared lateral de la cavidad nasal presenta tres proyecciones óseas o cornetes: superior, medio e inferior. Los cornetes superior y medio son parte del hueso etmoidal, mientras que el cornete inferior es un hueso independiente. Los cornetes se curvan hacia inferior y lateral determinando tres túneles en sentido antero-posterior, denominados meatos superior, medio e inferior. El meato superior es el más pequeño, mientras que el inferior es el mayor. En la porción más anterior del meato inferior se encuentra la llegada del conducto nasolacrimal. En la pared lateral del meato medio se pueden apreciar varias estructuras:

  • la bula etmoidal, que es una proyección redondeada que corresponde a las celdillas etmoidales medias
  • hiato semilunar, surco ubicado por debajo de la bula etmoidal
  • apófisis unciforme, parte del hueso etmoidal en relación infero-medial al hiato semilunar

Diferentes senos paranasales drenan al meato medio. El seno maxilar, a través del infundíbulo, drena al hiato semilunar. El seno frontal drena a la porción más anterior del hiato semilunar. Las celdillas etmoidales anteriores drenan cerca de la bula etmoidal al meato medio, mientras que las celdillas etmoidales medias drenan a través de la bula etmoidal o posterior a ella. El meato superior es pequeño, y a él drenan las celdillas etmoidales posteriores. En situación postero-superior al cornete superior se encuentra receso esfeno-etmoidal, sitio de drenaje del seno esfenoidal.

CORNETES

Figura 6.2 : Huesos pared nasal

Corte transversal nariz El sistema respiratoria  Zonas reflejas nariz Zonas reflejas mucosa nasal

 

FOSA INFRATEMPORAL

–         Pared anterior: tuberosidad maxilar

–          Pared superior: parte inferior horizontal del ala mayor del esfenoides

–          Pared medial: lámina  lateral apófisis pterigoides

–          Vértice: punto de unión de las tres caras anteriores

–          Base: abierta lateralmente.

FOSA PTERIGOPALATINA

–          Pared anterior: parte interna de la tuberosidad maxilar

–          Pared posterior: parte anterior de la apófisis pterigoides

–          Pared superior: ala mayor del esfenoides

–          Pared inferior: apófisis piramidal palatina

–          Pared medial: lámina perpendicular palatina

FOSA PTERIGOIDEA Situada entre el ala medial y lateral de la apófisis pterigoides. En la mitad inferior encontramos la escotadura pterigoidea.

FOSA TEMPORAL Comprende la parte temporal del hueso frontal, la zona lateral del esfenoides, la escama del temporal, parte inferior del parietal. En su zona anterior es cóncava y en la posterior convexa.

–          COMUNICACIONES o   La fosa pterigopalatina y las fosas nasales se comunican mediante el orificio esfenopalatino. o   La fosa pterigopalatina y la fosa cerebral media se comunican mediante el orificio redondo mayor. o   La fosa infratemporal se comunica con la fosa pterigopalatina a través de la fisura pterigopalatina. o   La fosa temporal se comunica con la fosa infratemporal.