Técnica básica de meditación

Meditación básica 1: La respiración

Por encima, parece una técnica sencilla. Nos sentamos y contamos las veces que respiramos a lo largo de la meditación. Pero si esto es todo lo que hacemos, la práctica puede resultar bastante insípida, reduciéndose a simplemente marcar el tiempo. Es mucho más importante sentir la respiración. ¿La mente está allí cuando la respiración comienza o se para? ¿Nos damos cuenta de los detalles cambiantes momento a momento? ¿Sentimos la reverberación de la respiración en diferentes partes del cuerpo, como el vientre, el diafragma, el pecho o las fosas nasales?

Si examinamos la respiración con curiosidad, la mente estará concentrada y podremos notar finas sensaciones que resultan fascinantes. Esta meditación puede, eventualmente, llevarnos a explorar todas las energías vitales dentro nuestro.

Instrucciones

Busque un lugar relativamente tranquilo y tómese 15 minutos para meditar. Coloqúese en una posición cómoda que le permita respirar con facilidad. A casi todo el mundo le va bien una silla acolchada de respaldo recto.

 

Dedique un minuto o dos a repasar lentamente su cuerpo de forma interna, para soltar las tensiones sutiles. Examine ojos, boca, hombros, manos, vientre.

 

Respire profundamente y suspire. Deje que su abdomen se afloje, que el aire de la respiración tenga espacio donde moverse.

 

Explore el movimiento de la respiración dentro suyo. Si hay una pausa cuando acaba de soltar todo el aire, disfrútela. Permita que la respiración sea espontánea. No trate de controlarla, ni de respirar correctamente o de regular la respiración.

 

Para mantenerse alerta, cuente las respiraciones hasta cinco o diez repetidas veces. Esto ayuda a fijar la mente cuando usted se distrae. Puede contar cada vez que acaba de expeler todo el aire («uno… dos… tres…», o contar dos veces, cuando inspira y cuando expira («uno, uno… dos, dos…), o usar la conjunción «y» («uno… y dos… y tres…»).

 

Si pierde la cuenta, no se preocupe y vuelva a empezar. Si se distrae fácilmente, examine cada respiración con mayor intensidad. Si tiene sueño, abra un poco los ojos o corrija su postura. Deje que su cuerpo se duerma. No se ponga rígido. En el fondo, sea consciente de las sensaciones de relajación, o sea pesadez/ligereza, cosquilleo, respiración suave, etc.

 

Salga lentamente de la meditación. Permanezca sentado en silencio con los ojos abiertos durante un minuto. Observe si se siente diferente con respecto a cuando comenzó el ejercicio.

APRENDA A MEDITAR. Más de 20 ejercicios sencillos para tener paz, salud y claridad mental. Autor: Eric Harrison © 1993,

Editorial Amat SL, 2002

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